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Alerta en Melilla por la caída del tráfico del puerto

Empresarios dan la voz de alarma ante la sangría de mercancías, que supera el 37,5 por ciento en el movimiento de contenedores hasta agosto, y creen que el cierre de la aduana comercial por parte de Marruecos “podría ser la puntilla”.

Empresarios de Melilla han dado la voz de alarma ante la sangría de mercancías en el puerto de la Ciudad Autónoma. No se trata de un tema menor. La dársena que preside Miguel Marín ha perdido más de 200.000 toneladas durante los ocho primeros meses de este año, lo que supone una caída próxima al 26 por ciento. Un porcentaje que se eleva hasta el 37,5 por ciento en el caso del movimiento de contenedores.

Cuadro evolución tráfico MelillaLa preocupación es máxima, sobre todo, tras el cierre de la aduana comercial desde el pasado mes de julio, después de 60 años, adoptada de forma unilateral por el Gobierno de Rabat. Una medida que operadores portuarios y transportistas calculan que podría hacer caer otro 10 por ciento más el tráfico de mercancías en la dársena. “Podría ser la puntilla para el puerto de Melilla”, advierte a TRANSPORTE XXI el responsable de una compañía transitaria. Transportistas consultados por este periódico reclaman “mayor contundencia al Ejecutivo de Sánchez, tras lamentar que “hasta la fecha no ha dado una respuesta adecuada y acorde al problema creado por Marruecos”.

Camiones en tránsito desde el puerto de Melilla a la frontera con Marruecos.
Camiones en tránsito desde el puerto de Melilla a la frontera con Marruecos.

La decisión de Rabat supone, de facto, el bloqueo del paso de camiones cargados desde Melilla. No hay que olvidar que diez unidades de transporte ya se quedaron atrapadas en “tierra de nadie” durante casi dos meses, sin más solución, en la mayoría de los casos, que volver a embarcar en el puerto de Melilla con destino a Almería para poder entrar en Marruecos, con el consiguiente sobrecoste del precio del transporte, recuerda uno de los operadores afectados por el cierre de la aduana. “Con anterioridad a la decisión de Marruecos -añade- cruzaban la frontera entre 20 y 30 camiones diarios, hoy ya no hay tráfico”.

Fuentes del sector apuntan que detrás de esta decisión del Gobierno marroquí está el impulso del transporte de contenedores en el vecino puerto de Nador, un tráfico que hasta la fecha era competencia casi exclusiva de Melilla, que cerró 2017 con 36.421 TEUs. El Gobierno de Rabat tampoco esconde este hecho, al anunciar que “solo las mercancías que desembarquen en el puerto de Nador serán objeto de despacho de aduanas a la importación en la oficina de Beni-Enzar”, en el marco del desarrollo del puerto marroquí.

“La situación es delicada”, subrayan desde la Plataforma de Empresarios de Melilla, tras advertir que “las empresas que no dependen del sector público ni tienen otros ingresos que las ventas de mercancías y los servicios anexos al transporte se encuentran al límite de su capacidad de supervivencia”.

Como medida de presión, la plataforma empresarial insta al Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales, dependiente del Ministerio de Hacienda, que “incremente todas las medidas de control necesarias para vigilar la seguridad y el cumplimiento de la normativa aplicable a todas las importaciones de mercancías con origen Marruecos”.

Un problema que viene de lejos

El cierre de la aduana al tráfico comercial ha sido la gota que ha colmado el vaso. Sin embargo, los antecedentes que explican la caída del tráfico en el puerto de Melilla se remontan más atrás en el tiempo.

Transportistas consultados por este periódico insisten en que la principal causa se encuentra en la reordenación del tráfico fronterizo en la Ciudad Autónoma, puesta en marcha hace más de un año, “sin consultar antes a los operadores”, lo que se ha traducido en una “importante pérdida de actividad portuaria en la dársena de Melilla”, como refleja la estadística.

Los mismos interlocutores también pusieron el foco en las restricciones de ingresos en efectivo en las entidades bancarias, como consecuencia de la aplicación de la Ley de prevención de blanqueo de capitales, y el mayor control de los flujos de mercancías del ‘comercio informal’. Por último, destacaron la “llegada de importadores que descargaban mercancías en almacenes ilegales, provocando aún más tapón en los pasos fronterizos, aunque este problema ya está arreglado”, señalan.