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Confianza con certificado

La II Gala CCR consolida su apuesta por una logística basada en la colaboración, la transparencia, la digitalización y el compromiso con todos los actores de la cadena de suministro.

La logística lleva tiempo hablando de sostenibilidad, resiliencia y digitalización. Pero en la II Gala CCR (Certificado de Cargador Responsable), organizada en el marco del SIL por Spanish Shippers’ Council, con la colaboración de Transporte XXI, la palabra más repetida fue “confianza”. Una condición clave para que la cadena de suministro funcione en un escenario marcado por la falta de conductores, la presión de los costes, la ‘agenda verde’ de la UE, la transformación digital y una incertidumbre que ya no es coyuntural.

II Gala CCR
Javier Miranda (Transporte XXI), Alberto Blanco (Carreras Grupo Logístico), Óscar López (Fieldeas), Yolanda Muñoz (Affinity Petcare) y Marta Prado (DS4T), en un momento de la mesa redonda.

“La confianza es la nueva moneda”, resumió Jordi Espín, secretario general de Spanish Shippers’ Council-Transprime, durante el encuentro. La frase sirvió casi como cierre natural de la II Gala CCR, que arrancó con una mesa redonda bajo el título ‘Innovar con el camión en marcha’. Toda una declaración de intenciones ya que, precisamente, el sector está obligado a transformar procesos, digitalizar documentos, mejorar la colaboración y elevar los estándares de responsabilidad sin detener una actividad esencial para la economía.

La jornada sirvió para dar visibilidad al Certificado de Cargador Responsable, una iniciativa que se apoya en el estándar global ‘Charter’, impulsado por IRU, Global Shippers’ Alliance y la federación sindical ITF. El objetivo de los certificados es reconocer a los cargadores que cumplen condiciones de colaboración, transparencia y responsabilidad social en su relación con las empresas de transporte por carretera, los conductores y los operadores logísticos.

Espín recordó que el programa nace de un estándar internacional, pero subrayó que en España, de la mano de Spanish Shippers’ Council y de Astic, se ha querido ir más allá de la adhesión formal, mediante la creación de un checklist que permite acreditar de forma efectiva qué significa ser un cargador responsable. “Ya no se trata solo de mover mercancías; lo importante es cómo se mueven”, recalcó.

Ese “cómo” fue, en realidad, el leitmotiv de la jornada. La mesa redonda, moderada por Javier Miranda, editor de Transporte XXI, reunió a Alberto Blanco, responsable de Proyectos Logísticos y Procesos en Carreras Grupo Logístico; Óscar López, director general de Fieldeas; Yolanda Muñoz, responsable de transporte nacional, contratos logísticos y proyectos en Affinity Petcare; y Marta Prado, CEO de DS4T. Sus intervenciones dibujaron una cadena de suministro que necesita innovar, pero también ordenar sus prioridades.

Alberto Blanco situó una de las principales tensiones en la dificultad de prever los recursos. Carreras Grupo Logístico, explicó Blanco, trabaja desde el año pasado para dejar de ser un actor pasivo ante las previsiones del cargador y anticipar mejor la demanda. Sin embargo, advirtió de que el problema no está solo en prever volúmenes, sino en disponer de los recursos necesarios para atenderlos. La falta de conductores y las bajas imprevistas en almacenes generan “un punto de impotencia” que se ha convertido en uno de los mayores dolores de cabeza, insistió.

Óscar López coincidió en que la escasez de conductores es el gran reto sistémico del transporte, pero vinculó su posible solución a una transformación más profunda. “Es muy difícil que se pueda transformar el transporte para volver a convertirlo, o convertirlo por primera vez, en un sector muy atractivo para las personas, si no hay una base de digitalización”, defendió. Para el director general de Fieldeas, “la digitalización no debe verse solo como una herramienta administrativa”, sino como “una palanca para cambiar pautas de trabajo, mejorar procesos y evitar que la disrupción llegue desde fuera del propio sector”.

Yolanda Muñoz amplió el foco desde la perspectiva del fabricante. A las incertidumbres conocidas, como la falta de conductores, el precio del gasóleo, la sostenibilidad, la presión regulatoria europea o la necesidad de reducir kilómetros en vacío, añadió el impacto de los cambios en el comportamiento del consumidor. El crecimiento del comercio electrónico y la comparación permanente con modelos como Amazon están incrementando la presión logística sobre los fabricantes, obligados a buscar eficiencias sin trasladar costes.

Marta Prado, por su parte, puso el acento en el análisis previo de riesgos en un escenario de incertidumbre. A su juicio, las empresas han pasado de gestionar cadenas internacionales relativamente estables a operar en un contexto en el que aquella estabilidad “ha saltado por los aires”. La respuesta, defendió, pasa por tener la operativa controlada para poder tener capacidad de tomar decisiones en tiempo real desde la propia perspectiva empresarial y no desde la imposición de terceros.

La conversación derivó de forma natural hacia la confianza. Para Muñoz, esta empieza en la selección del proveedor, con referencias, experiencia previa y capacidad de respuesta ante imprevistos. “Incidencias habrá siempre”, recordó, pero “lo relevante es la flexibilidad, el análisis de las causas y la voluntad de mejora continua”.
Blanco añadió que la información en tiempo real resulta esencial para poder reaccionar, especialmente cuando el conductor se convierte en el primer sensor de lo que ocurre en la carretera.

La digitalización apareció entonces como condición necesaria, aunque no suficiente. Prado advirtió que para que los datos generen valor deben cumplir tres condiciones: “contexto, calidad y gobernanza”. López, desde la perspectiva regulatoria, defendió que el cambio asociado al documento electrónico puede convertirse en una oportunidad para atacar uno de los grandes problemas históricos de la cadena de suministro: la colaboración. “Tenemos encima de la mesa una palanca ideal para cambiar todo ese modelo de colaboración, de visibilidad y de compartición del dato”, apuntó el director general de Fieldeas.

II gala CCR
Foto de familia con las empresas certificadas y organizaciones ‘Ambassador’.

La palabra resiliencia permitió llevar el debate al terreno de la cooperación. Muñoz la definió como la capacidad de absorber tensiones diarias garantizando siempre el servicio. Pero insistió en que esa capacidad solo puede construirse con una “colaboración 360 grados” entre cargadores, transportistas y retailers. “Colaborar o morir”, subrayó, antes de lanzar un guante al sector para reducir recorridos en vacío, optimizar cargas fraccionadas y cuidar al transportista. Blanco compartió esa visión, aunque introdujo una advertencia práctica: en la mesa de la colaboración falta a menudo el punto de entrega, el destinatario. La eficiencia puede quedar bloqueada por decisiones aparentemente menores, como formatos de paletización o exigencias de descarga que impiden aprovechar mejor los vehículos. “Se nos llena la boca con la sostenibilidad”, señaló, antes de recordar que todavía circulan camiones cargados de forma poco eficiente por causas ajenas al transportista.

En el acto también participó Miriam Ribas, Regional Sales Leader Iberia de CargoON, que presentó el informe ‘Logística Responsable: el nuevo estándar de la cadena de suministro”. Ribas puso el foco en la evolución “de la cadena de suministro a la cadena de confianza”.

Reconocimientos CCR

La gala concluyó con la entrega de los reconocimientos. ACF Innove, AET, ALIA y CEL recibieron la distinción como ‘CCR Ambassadors’, “faros logísticos de referencia conectados al proyecto”. Aguas Danone e Idilia Foods, por su parte, fueron reconocidas en la categoría ‘estándar’ del CCR, mientras que la empresa Schneider Electric recibió el reconocimiento como CCR en la categoría ‘Excelente’. Además, Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de Astic, recibió un reconocimiento especial por su apoyo a la iniciativa. Valdivia recogió el premio enlazando con la idea central de la jornada. “Hoy todo el mundo habla de resiliencia y sostenibilidad, pero si hay una palabra que hoy he oído y creo que es importante, es confianza”, afirmó.
Transportista Responsable

También avanzó un posible siguiente paso: la extensión del modelo con el Certificado al Transportista Responsable. Según explicó, ya se han establecido los criterios para ese certificado, con la esperanza de que la III Gala CCR pueda ser también la primera en reconocer a transportistas responsables.

El encuentro dejó así una conclusión clara: la logística del futuro no se construye únicamente a través de la eficiencia, sino también a través de la colaboración, la transparencia y el compromiso con toda la cadena de suministro. Y en un sector que ‘innova con el camión en marcha’, la confianza empieza a dejar de ser un valor intangible para convertirse en una acreditación.