Opinión  | 

Del dato al CAE: el ahorro del transporte ya se cobra

Adrià Álvarez. Director comercial de Certex Innova

La buena noticia es que dar ese salto nunca había sido tan simple

 

España se ha llenado de eficiencia contada. Flotas que renovaron vehículos, formaron conductores y optimizaron rutas, empresas que aseguran consumir menos que hace tres años. Ahora el mercado ha empezado a distinguir, ya solo paga la eficiencia que se puede demostrar con datos.

El sistema de Certificados de Ahorro Energético, los CAE, lo confirma con cifras. En julio se registraron 10.295 actuaciones, dieciséis veces más que un año antes según el informe de seguimiento del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), y el transporte se ha convertido en el segundo motor del sistema.

La obligación de las comercializadoras y operadores energéticos para 2026 asciende a 1.871 millones de euros, un 83% más que el ejercicio anterior. Quedan menos de dos meses para el cierre de obligaciones de este año, y la demanda de ahorro certificado supera con claridad al expediente disponible. Pocas veces el vendedor de algo ha tenido el viento tan a favor.

La paradoja la veo cada semana. La mayoría de las flotas españolas ya genera los datos que valen dinero. Sus vehículos registran rutas, consumos y tiempos de conducción desde hace años. Datos hay de sobra, lo que falta es conexión.

Esa información vive repartida en sistemas distintos, se usa para localizar un camión o controlar una ruta, y rara vez termina convertida en una decisión económica. Entre el dato técnico y la cuenta de resultados sigue habiendo un espacio que casi nadie cubre.

La buena noticia es que dar ese salto nunca había sido tan simple. Vivimos la era del data driven, que dicho en claro es dirigir la empresa mirando los datos que ya genera, igual que un buen conductor mira el cuadro de mandos y no solo escucha el motor.

Por primera vez existen los sensores, el software y la capacidad de cálculo para que medir deje de ser un proyecto y pase a ser una rutina. La plataforma actual se conecta a la telemetría que la flota ya tiene contratada, ordena la información dispersa en indicadores comparables y genera sola la trazabilidad que exige un verificador independiente.

Lo que hace unos años requería meses de trabajo manual, hoy lo absorbe la plataforma. Por eso la actualización de la ficha TRA020, publicada en agosto, me parece una buena noticia disfrazada de exigencia. Al pedir medición vehículo a vehículo y retroalimentación al conductor, el regulador ha puesto el listón en la evidencia justo cuando la tecnología hace que alcanzarlo sea más fácil que nunca.

La consecuencia es simple y tiene calendario. El que llega con sus CAE tramitados antes del cierre de obligaciones, cobra este año. El que llega con el ahorro sin documentar se queda fuera de la ventana y toca esperar al ejercicio siguiente.

El transporte ha hecho en eficiencia un trabajo enorme que durante años fue una virtud silenciosa. Hoy es un activo con precio, con demanda y con fecha. La pregunta que cada gerente debería hacerse antes de fin de año ya no es cuánto ha ahorrado, sino cuánto puede demostrar. Porque en este mercado, como en el propio transporte, solo llega a destino lo que se puede trazar.