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El transporte retoma la curva ascendente

El sector apunta a un crecimiento de las ventas del 3% en 2024 tras la caída del 5% registrada un año antes, con todos los modos y especialidades en positivo, según el avance de los Libros Blancos de Transporte XXI.

El transporte de mercancías, pieza angular en la actividad económica de cualquier país, recupera la curva ascendente en España. Así queda reflejado en el avance de los Libros Blancos de Transporte XXI, con los datos recopilados del 79 por ciento de las empresas activas de la muestra y del 76 por ciento de los ingresos de 2023.

Avance LB
Todos los modos y especialidades en positivo en el ejercicio 2024, con dinámicas distintas, según la proyección realizada por Transporte XXI.

La proyección realizada por este periódico apunta a un crecimiento global de los ingresos de explotación del 3 por ciento en 2024, en línea con la evolución del PIB español, que avanzó un 3,5 por ciento en dicho ejercicio.

“Queda patente que el sector actúa como un termómetro fiable de la actividad económica; un indicador transversal que refleja el pulso de la economía en todas sus fases, consolidándose como pieza clave del desarrollo económico nacional y demostrando su capacidad para responder con eficiencia ante las disrupciones”, destacó Francisco Aranda, presidente de UNO, a Transporte XXI.

De este modo, el sector recuperaría parte de la facturación que se dejó en el camino en el difícil 2023, hasta rozar los 69.500 millones de euros, aún por debajo del récord del año 2022. Eso sí, las cuentas confirman que el sector opera ya claramente en un escalón superior al de 2019, previo a la pandemia, consolidando un crecimiento acumulado del 32 por ciento.

Más allá de la estadística

Pero más allá de las cifras, “la verdadera fortaleza del sector reside en su capacidad de generar valor mediante eficiencia, talento, innovación y sostenibilidad”, remarcó Aranda. “La logística se consolida como motor transversal de competitividad que impulsa la productividad empresarial en todos los sectores económicos, integrando tecnología avanzada y agilidad de respuesta como factores clave para un crecimiento sólido, responsable y estratégico que sostiene y potencia la economía”, matizó el presidente de la organización empresarial de logística y transporte.

Uno de los titulares que deja este informe es que todos los modos y especialidades cerrarán el año en positivo, aunque con dinámicas distintas.

La carretera, principal columna vertebral del sistema logístico, mantiene su hegemonía con una cuota de mercado del 42 por ciento. Este modo apunta a un crecimiento del 1 por ciento, con un tamaño de unos 29.300 millones de euros.

“Los datos dibujan un 2024 de estancamiento o, por ser más optimista, de normalización tras los fuertes crecimientos pospandemia: la facturación del transporte por carretera apenas avanza, y además lo hace por debajo de otras modalidades, lo que confirma un contexto de demanda más plana y elevada competencia”, apunta Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de Astic. Para Valdivia “este comportamiento contrasta con la fuerte inversión en flota, con matriculaciones de camiones nuevos un 12 por ciento por encima de 2023, señal de renovación por eficiencia, disponibilidad y exigencias regulatorias”. Además, añade, “el nivel de precios del transporte terminó el ejercicio prácticamente plano respecto a 2023, lo que limita el ‘efecto tarifa’ sobre los ingresos”. No obstante, Valdivia recuerda que “el año tuvo dos velocidades: un arranque y tramos centrales más firmes, seguidos de un cuarto trimestre claramente más débil, lo explica parte del clima de cautela que se instaló entonces en el sector”. En suma, “no fue un año malo de actividad, pero sí un año en el que el reto principal pasó de crecer a defender margen y productividad en un mercado muy competido”, concluye el vicepresidente ejecutivo de Astic.

Un comportamiento bien distinto mostraron los transitarios, que se consolidan como uno de los grandes ganadores del nuevo ciclo. Esta actividad apunta a un crecimiento del 6 por ciento, con unas ventas de 11.500 millones de euros, elevando el avance acumulado desde 2019 hasta cerca del 40 por ciento. Con un comercio exterior que calcó prácticamente los mismos flujos de export-import que un año antes, la explicación se vuelve a encontrar en la evolución de los fletes marítimos, que avanzaron un 10 por ciento en 2024, según el índice VCFI (Valencia Containerised Freight Index).

“Fue un ejercicio un tanto irregular”, mantiene Enric Ticó, presidente de Feteia-Oltra. “El año comenzó con una bajada de actividad y luego fue remontando”. De hecho, añade, “las cifras de comercio exterior fueron bastante malas en el primer trimestre, pero luego se recuperó la actividad”. Ticó espera que “la mala implementación de la imposición de aranceles por parte de la UE no genere un frenazo en el consumo y en la actividad”. De cara a 2026, Ticó no augura buenas noticias, con un posible recrudecimiento de la tensión arancelaria y más conflictos como telón de fondo, junto al reto de la dificultad para atraer talento en el sector. “Parece inevitable la tarea de buscar nuevos socios comerciales que nos permitan seguir vendiendo y consumiendo”, concluye el presidente de Feteia.

El marítimo navegó también por la senda de la normalización. Con unas ventas estimadas de 8.700 millones de euros, el sector apunta a un crecimiento del 4 por ciento respecto a 2023, que se eleva hasta el 23,5 por ciento frente a 2019, por debajo de otros segmentos. El ejercicio estuvo marcado por el avance del 2,7 por ciento del tráfico portuario en 2024 que, sin mostrar grandes saltos, permitió mantener los volúmenes.

El cierre estimado de 2024 “confirma la recuperación de la actividad en nuestras terminales tras el complejo ajuste del ejercicio anterior”, recuerda José Luis Romero, secretario general de Anesco. Este crecimiento, añade, “no es meramente estadístico; refleja la resiliencia de nuestras empresas estibadoras, que han sabido gestionar un volumen de carga muy superior al de 2019, adaptándose a las disrupciones globales”. Con todo, Romero se muestra cauto: “A pesar de esta buena cifra, no es oro todo lo que reluce. El sector se enfrenta a un incremento constante de los costes laborales y energéticos que las empresas no son capaces de repercutir íntegramente en sus tarifas, tensionando sus márgenes”.

Uno de los segmentos con mejor comportamiento estructural fue el de los operadores logísticos, que apuntan a una facturación estimada de 9.900 millones de euros en 2024, un 4 por ciento más que en 2023 y un 47 por ciento por encima de 2019, el mayor incremento relativo entre todos los modos. La evolución refleja el creciente peso de la logística como servicio estratégico dentro de la cadena de suministro. La externalización de operaciones, el aumento del almacenaje, la preparación de pedidos y la necesidad de cadenas más resilientes impulsaron un crecimiento sostenido. Los datos recopilados muestran que el avance, aunque positivo, ha sido notablemente más contenido que el registrado en años anteriores, impulsado por el auge del ecommerce, los cambios en las cadenas de suministro y la externalización de servicios logísticos por parte de la industria, fabricantes y distribuidores, como es el caso de El Corte Inglés e Inditex.

Al calor del ecommerce

En paralelo, el negocio express y de paquetería volvió a mostrar una dinámica sólida. Con unas ventas estimadas de casi 8.000 millones de euros, esta actividad apunta a un aumento de las ventas del 6 por ciento, que se eleva al 39 por ciento desde 2019. El ecommerce, ya en una fase de madurez, sigue operando en niveles elevados y continúa siendo un motor estructural de la actividad. Sin embargo, 2024 confirma el paso de un crecimiento excepcional a otro más estable, en un entorno de fuerte presión sobre los costes laborales y urbanos, especialmente en la última milla.

El presidente de UNO destaca el dinamismo de los operadores logísticos y el segmento express, impulsados por el “auge del ecommerce y la externalización de la logística en las empresas”.

Por su parte, el ferrocarril de mercancías mantiene un crecimiento moderado. Con unos 1.200 millones de facturación estimada, el avance se sitúa en un 2 por ciento frente a 2023 y un 25 por ciento respecto a 2019. Pese a este crecimiento relativo, el modo ferroviario sigue teniendo un peso testimonial dentro del conjunto del sector.

Por último, el aéreo, también con cuota reducida, podría cerrar 2024 con unas ventas estimadas de 1.000 millones, lo que supondría un crecimiento del 10 por ciento y un avance del 23 por ciento frente a 2019.

En suma, 2024 confirma que el transporte y la logística han dejado atrás la fase de rebote pospandemia y han entrado en un nuevo equilibrio.

Más información en la última edición en papel del periódico Transporte XXI.