Opinión  | 

Última milla: del punto crítico a la cara amable del retail

Alex Arnó. Director comercial y responsable de Última Milla de RibéSalat

Pasar de gestionar millones de incidencias al año a solo unos centenares es posible gracias al asesoramiento de un equipo de expertos. La optimización de la última milla está más cerca que nunca, permitiendo que empresas y consumidores logren resultados satisfactorios. El último eslabón del reparto del paquete puede dejar de ser un punto crítico y convertirse, simplemente, en la cara amable del retail

La pandemia ha impulsado definitivamente un sector que en los últimos años ya venía experimentando un crecimiento exponencial: el eCommerce. Sin lugar a duda, 2020 pasará a la historia como un año de cambios, un punto de inflexión que dibujará un antes y un después una vez superada la crisis sanitaria, económica y social que estamos atravesando.

Los meses de confinamiento junto a las medidas restrictivas que han obligado a muchos comercios a cesar su actividad, han provocado nuevas tendencias y hábitos de consumo. Si bien es cierto que España contaba con un alto índice de usuarios que compraban a través de la red, el año pasado nos posicionamos en el tercer mercado de todo el mundo en el que más creció el comercio electrónico, según un informe de eMarketer. En definitiva, el eCommerce ha abierto sus infinitas puertas a una parte de la población que, por necesidad o temor al contagio, decidieron realizar su primer pedido online, un hito que posiblemente repitan tras vencer la barrera de la primera vez.

Estos datos reflejan la relevancia que ha cobrado este canal en los últimos meses, erigiéndose como una alternativa cómoda, rápida y eficaz. Un auge que no hubiera sido posible sin el gran esfuerzo que han realizado las empresas de la última milla para poder hacer frente al ingente volumen de pedidos.

Sin embargo, este crecimiento de la demanda también se traduce directamente en un aumento en las incidencias de los envíos: retrasos, pérdida o extravíos de paquetes, robos, etc. Un reto que está llevando a la industria logística a replantearse la cadena de suministro tradicional para adaptarla a las nuevas necesidades del mercado.

Conseguir optimizar la última etapa de entrega de los pedidos para minimizar al máximo las incidencias es el principal objetivo para satisfacer a un cliente cada vez más exigente. Para ello, es de vital importancia contar con un análisis pormenorizado de todo el proceso, detectar las rutas más conflictivas y automatizar fases. Se trata de prevenir incidentes, no de solucionarlos y destinar incalculables recursos a ello.

La figura del bróker especializado en el mundo del transporte, en plena transformación y consciente de la realidad logística de las empresas de la última milla, está preparado para dar respuesta a las necesidades del sector. La visión de la gerencia de riesgos desde una perspectiva de la calidad en el servicio, con sistemas de integración de la incidencia con toda su trazabilidad, facilita nuevos modelos de aseguramiento y, sobre todo, consigue una total transparencia del riesgo frente a los aseguradores. Esto favorece a que la relación sea de larga duración y las renovaciones no se conviertan en un quebradero de cabeza.

Pasar de gestionar millones de incidencias al año a solo unos centenares es posible gracias al asesoramiento de un equipo de expertos con dilatada experiencia. La optimización de la última milla está más cerca que nunca, permitiendo que tanto compañías como consumidores logren resultados satisfactorios.

El último eslabón del reparto del paquete puede dejar de ser un punto crítico y convertirse, simplemente, en la cara amable del retail gracias a los repartidores que cumplen a diario con su labor para que los paquetes lleguen a nuestras casas.