Memoria y responsabilidad
En 1992, el que escribe tenía 17 años y se pasó el verano en un Bilbao desierto, recuperando matemáticas para septiembre. Mi padre, que no estaba muy contento, me “invitó” a pasar las mañanas en la redacción de un periódico que acababa de lanzar unos meses antes: Transporte XXI. Allí estaba Josu, puntual café con leche a las nueve, quien me enseñó los tres o cuatro comandos principales para escribir con el Edicomp, y a enviar a la impresora pruebas de columnas que nunca irían a imprenta.
Suena el teléfono. “Buenos días, soy Alfredo Irisarri. ¿Puedo hablar con Javier Miranda?”
“Aún no ha llegado, ¿le dejo recado?”
“Sí, dígale que le ha llamado Alfredo Irisarri, de CETM”.
En 1997 ya estaba este mentecato en la redacción del periódico, ahora sí de tiempo completo. El acontecimiento del año fue la huelga del transporte por carretera. Para los veteranos de esto, no hay nada que contarles que no sepan mejor que yo. Pero para los que no se remontan tanto, solo diré que aquel conflicto fue el más duro de la historia de este sector, y que marcó al sector para siempre. No estaba contento Alfredo, que dirigía la CETM, con el resultado de aquel paro. “Eso no ha resuelto nada, al revés…”, nos dijo off the record y hoy podemos imprimirlo. “Han sido unos irresponsables”.
Año 2017, una comida en un reservado de Madrid. Es idea de Alfredo, mi padre secunda y convoca, asisten Marcos Basante y Ramón Valdivia. Yo también, pero no cuento. Había un conflicto, Alfredo quiso mediar. Como siempre hizo. La palabra clave que no dejó de repetir fue “responsabilidad”. La clase magistral que dio Alfredo sobre la química interna del sector no la merezco, y no hay espacio ni medio que la pueda reproducir. Se ha ido, otra vez antes de tiempo, un referente, un profesional que atesoraba todo el conocimiento del transporte terrestre en todos sus modos. Un hombre responsable. Ay, la responsabilidad.
Javier Miranda Descalzo
javier.miranda@grupoxxi.com