El tren ya conoce la receta
El ferrocarril necesita inversiones, infraestructuras y una gestión más ágil.
El ferrocarril necesita inversiones, infraestructuras y una gestión más ágil.
El verdadero desafío no consiste únicamente en decidir qué tecnología utilizará el transporte del futuro.
Si después de décadas de planificación, inversiones multimillonarias y sucesivos planes de impulso, el ferrocarril sigue sin despegar, quizá ha llegado el momento de preguntarse qué elementos del modelo no están funcionando.
Bruselas pretende reducir emisiones, objetivo que no es discutible, pero corre el riesgo de exportarlas.
Para muchos cargadores, el ferrocarril sigue ofreciendo demasiadas incertidumbres operativas, demasiada rigidez y demasiada dependencia de una infraestructura permanentemente en obras.
El Gobierno debe entender que defender el sector es defender la economía.
La ‘cadena unimodal’, es decir, la carretera, mantiene una cuota del 84,5 por ciento, prácticamente invariable en los últimos años.
La descarbonización del transporte pesado probablemente será una maratón, no un esprint.
Un transporte más verde sobre el papel, pero cada vez más difícil de sostener.
Las cadenas de suministro ya no se miden solo en términos de eficiencia, sino también de resiliencia, seguridad y capacidad de adaptación.
Europa impulsa una agenda ambiciosa de descarbonización, pero no siempre acompaña ese impulso con las herramientas necesarias para que el sector pueda adaptarse al ritmo que se le exige.
Los ‘ecoincentivos’ marítimos necesitan una revisión que vaya más allá de los ajustes técnicos.
Bruselas avanza hacia un modelo en el que la información logística sea completamente digital y accesible a través de plataformas interoperables.
El gasóleo sigue siendo el principal combustible del transporte europeo y, por extensión, de buena parte de la cadena logística.
Desde 2006, la pública ha visto evaporarse cerca del 70 por ciento de sus tráficos medidos en toneladas-kilómetro, situándose en mínimos históricos.
La guerra en Oriente Medio demuestra hasta qué punto el comercio mundial descansa sobre equilibrios extremadamente frágiles.
Los planes de formación subvencionada, los programas específicos de incorporación y las campañas de visibilidad no pueden quedarse en declaraciones cada 8 de marzo.
Europa necesita ambición climática, pero también realismo industrial.
El déficit de profesionales se ha convertido en el principal quebradero de cabeza del sector y, probablemente, en su mayor riesgo estratégico.
Las operaciones corporativas registradas en 2025 confirman un secreto a voces: el transporte sigue siendo atractivo para inversores industriales y financieros.
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