Los ‘ecoincentivos’ marítimos necesitan una revisión que vaya más allá de los ajustes técnicos.
Los ‘ecoincentivos’ marítimos nacieron con un claro objetivo: favorecer que el camión se suba al barco. La idea es acertada, pero su ejecución, a la vista de los resultados, necesita una vuelta como un calcetín.
La tercera convocatoria confirma una tendencia que ya se había revelado en las anteriores: baja participación, escasa ejecución presupuestaria y una elevada concentración de las ayudas. De los 20 millones de euros disponibles, apenas se han asignado 9,6 millones. Y más del 70 por ciento del importe se concentra en tres operadores.
Cuando un programa de ayudas no logra movilizar al conjunto del sector, agota menos de la mitad los fondos disponibles y concentra su impacto en un número reducido de beneficiarios, la pregunta es obligada: ¿el diseño del incentivo responde realmente a la estructura y a las necesidades del mercado?
El transporte por carretera está formado mayoritariamente por pymes. Son las que, en teoría, deberían encontrar en este tipo de programas una palanca para acceder a soluciones intermodales. Sin embargo, la realidad muestra que el acceso a las ayudas sigue siendo muy farragoso, y limitado, lo que obliga a repensar el programa.
El incentivo debe ser accesible, comprensible y suficientemente atractivo para un espectro amplio de empresas. De lo contrario, corre el riesgo de convertirse en un mecanismo que subvenciona tráficos existentes en lugar de generar nuevos. El reto no es menor. La intermodalidad es una pieza clave en la estrategia de descarbonización del transporte. Reducir el tráfico por carretera en determinados corredores, optimizar rutas y aprovechar la capacidad del transporte marítimo de corta distancia son objetivos compartidos por el sector y las administraciones. Por eso, la continuidad del programa, como todo parece apuntar, sería una buena noticia, pero por sí sola no suficiente.
Los ‘ecoincentivos’ necesitan una revisión que vaya más allá de los ajustes técnicos. Simplificar los procedimientos, ampliar el acceso, equilibrar la distribución de las ayudas y alinear mejor los incentivos con la realidad operativa del sector son pasos necesarios si se quiere que el programa cumpla su función. Incentivar no es solo repartir fondos. Se trata de conseguir alcanzar los objetivos fijados.