La entrevista  | 

Antonio Llobet

Presidente del Consejo General de Colegios de Agentes de Aduanas de España

“La unión aduanera no puede funcionar como 27 experiencias distintas”

La aduana gana peso como instrumento de política económica y geopolítica en un contexto marcado por la reforma del CAU, digitalización, sanciones comerciales y nuevas exigencias medioambientales. Antonio Llobet reclama una aplicación más homogénea de las reglas en Europa, mayor interoperabilidad y seguridad jurídica para que el aumento de controles y obligaciones no lastre la competitividad.

Interior Llobet 3 > Los nuevos retos del comercio global es uno de los ejes de debate del próximo Foro Aduanero. ¿Se está entrando en una etapa en la que la aduana deja de ser una cuestión técnica para convertirse en un instrumento de política económica y geopolítica?
Sin duda. La aduana nunca ha sido únicamente una cuestión técnica, pero hoy su dimensión económica y geopolítica es mucho más visible. En la frontera se ejecutan políticas arancelarias, sanciones internacionales, controles sobre productos de doble uso, medidas de seguridad económica y nuevas obligaciones medioambientales. La aduana se ha convertido en un punto de equilibrio entre la facilitación del comercio, la protección del mercado interior y la autonomía estratégica. Esto exige instituciones sólidas y profesionales capaces de traducir decisiones políticas complejas en operaciones seguras y viables.

> Las tensiones geopolíticas están alterando las cadenas de suministro. ¿Hasta qué punto están complicando ya las operaciones de import-export?
Las está complicando de forma directa. Las empresas deben revisar con mucha más frecuencia el origen, la clasificación arancelaria, las medidas de política comercial, las sanciones y la viabilidad de sus rutas y proveedores. Una decisión adoptada lejos de nuestras fronteras puede cambiar de un día para otro el coste, el plazo o incluso la posibilidad de realizar una operación. Esa incertidumbre obliga a diversificar las cadenas de suministro, anticipar escenarios y contar con asesoramiento aduanero desde el inicio, no cuando la mercancía ya está en tránsito.

> Bruselas ha llevado a cabo la mayor reforma de su Unión Aduanera desde 1968. ¿Es el salto que necesita Europa o existe el riesgo de añadir otra capa de complejidad a las empresas?
Europa necesita modernizar su modelo aduanero. El comercio electrónico, la digitalización, la creciente complejidad de las cadenas globales y las nuevas políticas de seguridad y sostenibilidad hacen inevitable una reforma profunda. La creación de un entorno europeo de datos y el refuerzo del análisis de riesgos pueden representar un avance muy importante si simplifican realmente la relación de las empresas con la Administración. El riesgo se plantea cuando la simplificación se formula como objetivo, pero en la práctica se traduce en más datos, más obligaciones, más responsabilidades difusas y sistemas que no dialogan entre sí. La reforma será positiva si reduce duplicidades, armoniza la aplicación de las normas en los Estados miembros y permite que los operadores de confianza accedan a procedimientos más ágiles.

 

El agente de aduanas será menos un tramitador y más asesor estratégico

 

> Europa quiere avanzar hacia una aduana basada cada vez más en datos, análisis de riesgos e IA. ¿Qué papel queda para el agente de aduanas?
La automatización transformará tareas, pero no sustituirá el criterio profesional. Cuantos más datos y reglas intervienen, mayor es la necesidad de alguien que comprenda la operativa completa, detecte incoherencias, interprete la normativa y asuma una interlocución responsable con la Administración. La inteligencia artificial puede ayudar a clasificar información, anticipar riesgos o reducir trabajo repetitivo, pero la decisión jurídica y operativa seguirá requiriendo conocimiento, contexto y responsabilidad. El agente de aduanas será menos un tramitador y más un asesor estratégico de cumplimiento, seguridad y competitividad.

> ¿Los procesos aduaneros mejorarán realmente con la reforma del CAU?
Tienen margen de mejora. El Centro Aduanero de Datos de la UE puede permitir que la información se aporte una sola vez, elevar la calidad del análisis de riesgos y reducir la fragmentación tecnológica. La nueva Autoridad Aduanera Europea también puede favorecer una coordinación más consistente. Ahora bien, hablamos de una implantación gradual y larga. Comenzará por el comercio electrónico en 2028 y se extenderá progresivamente al resto de flujos. El resultado dependerá de la calidad del desarrollo técnico, de la transición entre sistemas y de que se escuche a quienes trabajan en el día a día.

> ¿Deja cabos sueltos la reforma?
Sí. El acuerdo supone un avance, pero quedan cuestiones esenciales pendientes. Nos preocupa especialmente la delimitación de responsabilidades entre importadores, plataformas y representantes aduaneros, la convivencia entre el OEA y el Trust & Check, y la falta de correspondencia entre la deuda aduanera y el IVA a la importación. También habrá que vigilar el impacto operativo de las nuevas reglas de comercio electrónico. Necesitamos precisión jurídica para evitar que riesgos ajenos o imposibles de controlar terminen trasladándose al representante aduanero. Es decir, el debate legislativo no termina con el acuerdo político. Ahora comienza una fase decisiva de desarrollo técnico e implantación práctica.

> ¿Cómo va la constitución de la Autoridad Aduanera Europea?
La reforma ya ha recibido el visto bueno definitivo del Consejo. La sede estará en Lille y la previsión es que empiece a operar en 2027. Su misión será coordinar la gestión de riesgos a escala europea, apoyar a las aduanas nacionales, identificar ámbitos prioritarios de control y gestionar crisis con la información del futuro Centro de Datos. Es una oportunidad para dar coherencia a la Unión Aduanera, siempre que aporte coordinación efectiva y no duplique estructuras nacionales.

 

Cuando no hay previsibilidad, los tráficos buscan otros puertos

 

> ¿Pondrá fin a la diferente interpretación aduanera entre países?
No por sí solo. Un marco común es imprescindible, pero la divergencia aparece muchas veces en la interpretación, en los controles y en la práctica administrativa. El Centro de Datos, unos criterios de riesgo compartidos y la Autoridad Aduanera Europea deberían reducir diferencias. Sin embargo, seguirá siendo necesario armonizar instrucciones, compartir resoluciones y establecer mecanismos rápidos para corregir criterios contradictorios. La unión aduanera no puede funcionar como veintisiete experiencias distintas para una misma operación.

> ¿Cuenta España con aduanas ágiles y homogéneas para competir con otros grandes puertos y hubs europeos o siguen existiendo diferencias de criterio y tiempos que desvían tráficos?
España dispone de una Administración aduanera solvente, profesionales muy cualificados y avances importantes en digitalización y análisis de riesgos. Pero persisten diferencias de criterio entre recintos y organismos, problemas de interoperabilidad y falta de recursos en momentos de presión. Catch Traces lo ha mostrado con claridad: mientras algunas validaciones se resolvían en otros Estados miembros en uno o dos días, en España se han registrado esperas de semanas. Cuando no hay previsibilidad, los tráficos buscan otros puertos. Competir exige control riguroso, pero también plazos fiables y criterios homogéneos.

> ¿Se notan las mejoras del nuevo modelo de servicios de control en frontera, con un único sistema para las inspecciones en los PCF?
La orientación es correcta y ya se perciben avances en coordinación y trazabilidad, pero el balance todavía es desigual. Un sistema único debe evitar que el operador repita datos y permitir que los distintos servicios actúen sobre una información común. En la práctica continúan existiendo incidencias, integraciones incompletas y diferencias entre puntos de entrada.

> La UE aplica un derecho de 3 euros a los envíos de bajo valor procedentes de terceros países. ¿Es suficiente para poner orden en la avalancha de pequeños paquetes y garantizar una competencia equilibrada?
Es una medida necesaria, pero no suficiente. El problema no es solo recaudatorio porque afecta también a la seguridad de los productos, la infravaloración, la trazabilidad y el cumplimiento fiscal y medioambiental. Hace falta responsabilizar de manera efectiva a las plataformas, mejorar la calidad de los datos antes de la llegada y aplicar controles basados en el riesgo. Si únicamente añadimos un cobro sin reforzar esos elementos, no lograremos una competencia equilibrada.

 

La reforma del CAU supone un avance, pero quedan cuestiones esenciales pendientes

 

> El CBAM ha entrado este año en su fase definitiva. ¿Están preparadas las empresas españolas para asumir las nuevas obligaciones?
Hay empresas muy preparadas, especialmente las que llevan tiempo trabajando en sostenibilidad y cumplimiento, pero también existe un amplio tejido empresarial que todavía está evaluando el alcance práctico de sus obligaciones. El CBAM no es una formalidad documental. Exige recopilar información fiable sobre las emisiones incorporadas a determinadas mercancías, coordinarse con proveedores de terceros países y gestionar implicaciones económicas que pueden ser relevantes. La dificultad es especialmente significativa para las pymes y para las empresas con cadenas de suministro complejas. A menudo no basta con conocer la mercancía importada; hay que disponer de datos que se generan aguas arriba, en procesos productivos situados fuera de la Unión Europea. El representante aduanero puede acompañar a la empresa en la parte aduanera y documental, pero la implantación exige una estrategia interna que involucre compras, sostenibilidad, finanzas, producción y comercio exterior. Apoyamos los objetivos climáticos, pero reclamamos implantación gradual, guías claras, herramientas utilizables y proporcionalidad para que la obligación no genere una barrera administrativa desproporcionada.

> Las sanciones comerciales se han convertido en una pieza central de la respuesta europea a conflictos como el de Ucrania. ¿Se está trasladando demasiada responsabilidad de vigilancia y cumplimiento al sector?
En algunos casos, sí. Las empresas y los representantes debemos ejercer una diligencia muy rigurosa, pero no se nos puede exigir que sustituyamos las capacidades de inteligencia o investigación de los Estados. Las cadenas societarias, los usuarios finales y las rutas de elusión pueden ser extraordinariamente complejas. La responsabilidad debe corresponderse con la información y el control real de cada actor. Pedimos listas y orientaciones claras, herramientas de consulta eficaces, canales de respuesta rápidos y protección para quien actúa de buena fe con una diligencia acreditable.

> Cada vez son más las políticas europeas que terminan ejecutándose en la frontera. ¿Existe riesgo de convertir la aduana en un cuello de botella para el comercio?
Existe ese riesgo si cada política crea su propio formulario, plataforma y circuito de control. La frontera es el lugar lógico para verificar muchas obligaciones, pero no puede convertirse en el punto donde se resuelvan tardíamente deficiencias de información de toda la cadena. La respuesta pasa por datos anticipados y reutilizables, interoperabilidad, controles coordinados y análisis de riesgos. Control y facilitación no son objetivos opuestos. Una aduana bien diseñada concentra recursos en las operaciones de riesgo y permite circular con rapidez a quien acredita cumplimiento.

> Retener talento en el sector logístico y aduanero es otro de los caballos de batalla del sector. ¿Hay déficit de agentes de aduanas?
Hay dificultades crecientes para incorporar y retener perfiles que combinen conocimiento jurídico, fiscal y logístico con experiencia operativa y competencias digitales. No es solo una cuestión cuantitativa. La complejidad de la profesión exige años de aprendizaje y actualización permanente, mientras buena parte del relevo generacional todavía no está asegurado. También falta visibilidad. Muchos jóvenes desconocen que la aduana ofrece una carrera especializada, internacional y decisiva para el funcionamiento de la economía.

> ¿Qué deberes debe hacer el propio sector para retener el talento y garantizar el relevo generacional?
Debemos explicar mejor las características de la profesión, ofrecer itinerarios de carrera claros y acompañar a quienes se incorporan mediante tutoría y formación práctica. También debemos mejorar la organización del trabajo, apostar por la conciliación y utilizar la tecnología para eliminar tareas repetitivas, reservando el talento para funciones de mayor valor.

> ¿La Administración también tiene deberes?
Por supuesto. Debe garantizar un sistema de acceso claro, exigente y periódico, colaborar en la formación y ofrecer criterios estables que permitan aprender y trabajar con seguridad. La colaboración público-privada es fundamental. Debemos compartir formación, anticipar cambios normativos y permitir que los profesionales participen en el diseño de procedimientos.

> El Foro Aduanero abordará igualmente el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur. ¿Qué valoración hace?
En términos generales, valoramos positivamente que la UE avance en acuerdos que diversifiquen mercados y refuercen sus vínculos comerciales en un contexto internacional cada vez más fragmentado. Ahora bien, todo acuerdo comercial debe aplicarse con transparencia, reglas de origen claras, mecanismos de seguimiento eficaces y condiciones de competencia equilibradas. Es esencial que las empresas conozcan bien qué preferencias arancelarias pueden utilizar, qué pruebas de origen deben aportar y qué requisitos sanitarios, técnicos, sociales y medioambientales resultan aplicables. El reto no termina con la firma. La verdadera utilidad del acuerdo dependerá de que las empresas, especialmente las pymes, puedan usarlo de manera sencilla y segura. Ahí los representantes aduaneros podemos contribuir de forma decisiva, facilitando el acceso a las preferencias y evitando errores que resten competitividad a las operaciones.

> Además, se abordará la normativa europea sobre deforestación. ¿Cuáles son los principales hándicaps de esta nueva normativa para el agente de aduanas?
El principal desafío es que introduce obligaciones de trazabilidad y diligencia debida que van mucho más allá del despacho aduanero tradicional. Para determinados productos y materias primas, será necesario relacionar la mercancía con información precisa sobre su origen, su cadena de suministro y su cumplimiento de los requisitos establecidos por la normativa. Los retos radican en la complejidad de obtener datos fiables de terceros países, la necesidad de coordinar plataformas y referencias electrónicas, el riesgo de duplicidades y la delimitación de responsabilidades. Compartimos el objetivo de luchar contra la deforestación, pero su aplicación debe ser proporcionada, técnicamente viable y acompañada de guías claras para todos los eslabones de la cadena.

> En cuanto a digitalización, ¿cómo se encuentra España en comparación con otros países de la UE?
España se encuentra en una posición avanzada en muchos procedimientos electrónicos y cuenta con una Administración y un sector privado con amplia experiencia digital. El problema no es tanto digitalizar como integrar. Persisten sistemas que no se comunican bien, duplicidades de datos y desarrollos que llegan sin una transición suficiente. Frente a otros países, nuestra competitividad dependerá de lograr más homogeneidad, estabilidad e interoperabilidad y de evaluar la tecnología por el resultado operativo que ofrece.

 

El problema no es tanto digitalizar como integrar

 

> ¿Por qué el Foro Aduanero sale por primera vez fuera de España?
Porque los desafíos de nuestra profesión ya no pueden analizarse únicamente desde una perspectiva nacional. Lisboa convierte el encuentro en el primer Foro Aduanero Ibérico y nos permite construir una voz conjunta ante retos como reforma aduanera, digitalización, comercio electrónico o seguridad económica.

> ¿Qué acogida está teniendo el foro al otro lado de la frontera?
La acogida está siendo muy positiva. Existe interés porque los retos son comunes. También percibimos que valoran el Foro como una oportunidad de intercambio directo. No se trata solo de asistir a ponencias, sino de crear relaciones profesionales duraderas y de identificar posiciones compartidas ante cuestiones que, en muchos casos, se deciden en el ámbito europeo.

> ¿Esperan más participantes que en anteriores ediciones?
Nuestra expectativa es ampliar la participación. Pero el éxito no lo mediremos únicamente por el número de inscritos. Nos importa que el encuentro genere debate útil, contactos duraderos y propuestas que puedan trasladarse después a las administraciones y a las instituciones europeas.

> ¿La apuesta internacional tendrá continuidad?
No descartamos ninguna opción. Lo importante es preservar la esencia del Foro.

> ¿Qué sinergias esperan del networking entre agentes aduaneros españoles y portugueses en este foro?
Esperamos compartir soluciones operativas, comparar la aplicación de la misma normativa europea e identificar oportunidades de colaboración en tráficos ibéricos y atlánticos. También podemos avanzar juntos en formación, digitalización, ciberseguridad, captación de talento y representación institucional. Conocer de primera mano cómo resuelve cada país problemas similares ayuda a detectar buenas prácticas y a defender criterios más homogéneos. En último término, buscamos una red profesional ibérica que aporte más seguridad y mejor servicio a las empresas que operan en ambos mercados.

El personaje

Antonio Llobet es presidente del Colegio de Agentes de Aduanas de Barcelona desde hace casi 16 años y preside el Consejo General de Agentes de Aduanas desde el año 2015. Diplomado en Empresariales por la Universidad de Barcelona, lleva toda su vida profesional vinculada al sector aduanero. En 1999, constituye su propia empresa, Aduanas Llobet, y, posteriormente, la transitaria Eurobooking.