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Conductores de terceros países

IRU analiza las barreras en su contratación para afrontar la escasez estructural de alrededor de 500.000 profesionales en la Unión Europea, de los que unos 30.000 son demandados en España.

La Organización Internacional del Transporte por Carretera (IRU) ha elaborado un estudio sobre ‘Conductores de Autobuses y Camiones Procedentes de Terceros Países’, para la Comisión Europea, en un contexto en el que el sector español cuantifica la necesidad de incorporar unos 30.000 nuevos profesionales para garantizar el relevo generacional.

Imagen del CIT de Astigarraga
Imagen del CIT de Astigarraga

“La captación e integración de conductores profesionales de terceros países es clave para afrontar la escasez estructural y creciente en la Unión Europea, con alrededor de 500.000 puestos vacantes, siempre que se gestione bajo estándares claros, seguros y armonizados a nivel europeo”, concluye el estudio de IRU.

Explorar el talento global mediante la contratación de conductores de terceros países dispuestos a trabajar en la UE es una medida que ya contemplaba el Paquete sobre Habilidades y Movilidad del Talento de la Comisión Europea de noviembre de 2023.

Este análisis de IRU ofrece una evaluación detallada sobre las barreras legales, administrativas y de cualificación que enfrentan tanto los conductores procedentes de terceros países como los operadores de transporte de los 27.

Así, se refleja que los itinerarios para incorporar conductores extracomunitarios varían significativamente según el Estado miembro, combinando directivas de la UE con regulaciones nacionales, generando duplicidades y procedimientos largos y costosos. Los procesos de tramitación pueden durar entre 6 y 12 meses y suponer costes de hasta 20.000 euros por conductor, incluyendo formación, intermediación y gestión administrativa.

Además, el documento examina las buenas prácticas implementadas en distintos países de la UE y analiza el conjunto de habilidades y certificados que se espera que posean los conductores de 23 países seleccionados, comparándolos con los requisitos mínimos exigidos por la UE.

En España, bajo ciertas condiciones, los aspirantes pueden acceder con visado de estudiante para realizar la formación necesaria para obtener el CAP, lo que facilita notablemente el itinerario en comparación con otras vías. Además, se valora positivamente la coordinación formal con las administraciones, citando como ejemplo el protocolo de cooperación suscrito en 2023 entre los ministerios competentes.

También destaca Polonia, donde los ciudadanos de Ucrania, Bielorrusia, Armenia, Georgia y Moldavia pueden trabajar durante dos años basándose en una declaración escrita registrada, en lugar de un permiso de trabajo.

La integración de conductores profesionales procedentes de fuera de la UE se considera una medida complementaria, que debe implementarse junto con otras iniciativas prioritarias, como la atracción de talento joven y femenino, que aún representa menos del 10 por ciento de la fuerza laboral, la mejora de las condiciones laborales y la formación de estos profesionales.

“Desde la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (Astic), la publicación de este estudio supone un respaldo institucional y evidencia técnica al trabajo que nuestra patronal viene desarrollando, reforzando el mensaje de que la contratación de conductores de terceros países, correctamente gestionada, es una herramienta complementaria para abordar la escasez estructural en España y en el conjunto de la UE”, destacó Ramón Valdivia, su vicepresidente ejecutivo, y miembro del comité ejecutivo de presidencia de IRU.