La patronal CETM refuerza su representatividad con la entrada de Atfrie y reclama un “marco estable” para garantizar la viabilidad de un sector esencial para la economía.
Una vez rebajada la presión del gasóleo, gracias a la reciente modificación de la cláusula de indexación del combustible, el transporte de mercancías por carretera se citó en Asturias con una reivindicación de fondo: poner en valor al sector y ocupar, de una vez, “el lugar que le corresponde”. Ese fue el hilo conductor del vigésimo Congreso Nacional de Empresarios de Transporte, organizado por CETM del 20 al 22 de mayo en el recinto ferial Luis Adaro de Gijón, con una llamada clara a la unidad, el reconocimiento institucional y la búsqueda de respuestas en un escenario de incertidumbre permanente.

“Tenemos futuro y nos lo tenemos que creer, para liderar el cambio”, defendió el presidente de CETM, Carmelo González, ante un auditorio que reunió a cerca de 700 asistentes, entre congresistas y acompañantes. González situó la cita más allá de un acto institucional y la presentó como un “espacio de trabajo colectivo para analizar la realidad del transporte, ordenar prioridades y proyectar el futuro del sector con ambición”.
Un “marco estable”
El presidente de CETM resumió esa aspiración en una frase que marcó el leitmotiv del Congreso: “Nuestra condición de sector esencial nos obliga, pero también nos legitima a exigir un marco estable, equilibrado y acorde con la responsabilidad que asumimos cada día”. La patronal quiso subrayar así la brecha existente entre la relevancia real de una actividad que sostiene el funcionamiento diario de la economía y la forma en que, en demasiadas ocasiones, se regula o se percibe su papel.
González terminó su intervención de apertura haciendo hincapié en la importancia de este tipo de encuentros para compartir diagnósticos, ordenar prioridades y abordar de manera conjunta los retos que condicionan la viabilidad de las empresas de transporte por carretera. Entre ellos, citó la presión de los costes, la evolución de la demanda, el empleo y la avalancha regulatoria.
La llamada a la unidad no quedó solo en el terreno de los discursos. La organización empresarial anunció la adhesión de Atfrie, la Asociación Española de Empresarios de Transportes Bajo Temperatura Dirigida. Este movimiento refuerza la representatividad de la patronal en un momento en el que el sector necesita ganar peso. La idea de que “la unión hace la fuerza” se convirtió así en algo más que un lema: una estrategia para afrontar una etapa marcada por costes crecientes, exigencias regulatorias y una competencia cada vez más compleja.
El peaje del Huerna
El acto inaugural tuvo también una lectura territorial de especial interés para los transportistas. La presencia del presidente del Principado, Adrián Barbón, permitió situar sobre la mesa una de las cuestiones que más preocupan a las empresas que operan en el noroeste peninsular: el peaje del Huerna. Barbón defendió la supresión del peaje y aseguró que el dictamen de la Comisión Europea sobre la prórroga de la concesión es “contundente, es ilegal”. Además, añadió, “la autopista está en obras y no ha habido una rebaja del peaje”. En este sentido, advirtió de que el Gobierno asturiano seguirá defendiendo su eliminación tanto por la vía política como por la judicial.
La cuestión del Huerna permitió aterrizar la reivindicación de un marco más equilibrado para el transporte, ya que para las empresas los peajes, las obras, los desvíos y la calidad de las infraestructuras forman parte directa de su estructura de costes y de su capacidad para competir. Barbón vinculó además esta reclamación con una visión más amplia de Asturias como “polo del Cantábrico”, junto al impulso del Corredor Atlántico y la mejora de los accesos al puerto de Gijón, dos infraestructuras clave para reforzar el papel logístico de la comunidad.
También Ovidio de la Roza, presidente de Asetra Asturias y expresidente de CETM, aportó al Congreso una lectura sectorial y emocional. De la Roza recordó que la vigésima edición representa “un hito” para una actividad que “nunca se detiene” y defendió que el transporte “es mucho más que mover mercancías”, porque garantiza el funcionamiento de todos los sectores, genera empleo y sostiene la competitividad del país.
El futuro de la política de transportes
Esa idea se trasladó después a la mesa redonda sobre el futuro de la política de transportes, en la que participaron Elena María Atance, directora general de Transporte por Carretera y Ferrocarril; María Tena, directora de Logística y Transporte de Aecoc; y Javier Arnedo, presidente del CNTC y de Conetrans, moderados por el secretario general de CETM, José María Quijano.

La mesa permitió abordar algunos de los problemas que más inquietan al sector: la escasez de conductores, la subida de los combustibles o las restricciones a la circulación. Atance quiso dejar claro que el sector “es esencial y prioritario para la economía”. Además, insistió en que la falta de conductores debe abordarse desde diferentes perspectivas: visibilizar la profesión, atraer nuevo personal, facilitar la formación con ayudas y agilizar los trámites para incorporar conductores de terceros países. En este contexto, anunció que el Ministerio de Transportes trabaja en la modificación del CAP inicial para que una parte pueda realizarse online.
María Tena también recordó que la escasez de profesionales es un asunto que “nos preocupa y nos ocupa”, al tiempo que coincidió en la necesidad de dar mayor visibilidad al sector. Arnedo, por su parte, volvió a poner el foco en la presión de los costes, tras asegurar que “no somos tan inflacionistas como se dice”. En cuanto a la falta de conductores, el presidente del CNTC apostó por mejorar su calidad de vida e insistió en la necesidad de que cargadores y Administración ayuden a superar problemas, como los tiempos de carga y descarga, que afectan al conjunto de la cadena.
La jornada también dio protagonismo a la pequeña y mediana empresa, que, según los Libros Blancos de Transporte XXI, acapara el 69 por ciento del mercado del transporte por carretera, con unas ventas de más de 21.600 millones en 2024. La presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel, situó a las pymes en el centro del debate con una ponencia muy aplaudida, en la que denunció que la pequeña empresa sigue siendo “la gran olvidada” de las políticas públicas.
Su mensaje conectó con una de las ideas del Congreso: todas las empresas son necesarias, con independencia del tamaño. En un sector atomizado, donde conviven grandes flotas, empresas familiares y autónomos, la viabilidad depende tanto de ganar dimensión como de evitar que la regulación expulse del mercado a quienes no disponen de la estructura de una gran compañía. De Miguel agradeció la incorporación de la patronal a Cepyme y puso en valor la capacidad de adaptación de la carretera. “Sois miles de empresas y autónomos que sostenéis la economía, porque el transporte es como el sistema sanguíneo de nuestro cuerpo, sin él todo se para”, recalcó.
Burocracia, absentismo, presión fiscal, control horario, relevo generacional y dificultad para crecer ocuparon buena parte de su intervención, que reforzó el mensaje del Congreso: el transporte no pide privilegios, sino condiciones razonables para competir, invertir y seguir prestando un servicio esencial.
“Sin avances, habrá presión”
La clausura del encuentro empresarial volvió a situar el foco en la necesidad de estabilidad normativa y reconocimiento efectivo. En su intervención final, Carmelo González defendió la necesidad de avanzar en la digitalización, la transición ecológica con criterios de neutralidad tecnológica y el refuerzo de las infraestructuras viarias. El transporte, subrayó, es una “infraestructura viva”, que funciona de forma permanente y sostiene la actividad económica del país. “Estamos preparados para colaborar, pero también estamos preparados para defender con firmeza lo que consideramos justo”, advirtió, en presencia del secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano. El presidente de CETM pidió que continúe el diálogo con el sector y que se proteja a las empresas y autónomos que forman parte de él. “Las mercancías no votan, pero su ausencia en los lineales y en la industria tendría un coste inmediato; sin avances, habrá presión”, subrayó.
La respuesta del Ministerio llegó a través de Santano, que recordó el papel esencial del transporte y destacó que el 95 por ciento de las mercancías se transportan por carretera. El secretario de Estado hizo alusión a las medidas puestas en marcha para hacer frente a los efectos de la crisis de Oriente Medio y del incremento del precio del combustible, entre ellas la actualización de la fórmula para adaptar el precio del transporte a la subida del gasóleo y el régimen sancionador para garantizar su cumplimiento. Según Santano, estas medidas son fruto del diálogo con el Comité Nacional del Transporte por Carretera, “con CETM a la cabeza”, y el Ministerio seguirá atendiendo las solicitudes del sector si fuera necesario adoptar nuevas decisiones.
El número dos del Ministerio de Transportes también se refirió a una de las reclamaciones planteadas por el sector desde el inicio de la crisis energética derivada de la guerra en Irán: la activación de ayudas directas. Santano confirmó que Transportes ya ha detallado formalmente ante la Comisión Europea el expediente relativo a las ayudas dependientes de Bruselas y que está a la espera de una respuesta, con la confianza de que sea favorable tras la adopción del marco temporal que permite apoyar a los sectores más afectados por la crisis. El anuncio no despejó ni el alcance ni el calendario de esas ayudas.