Editorial  | 

Renfe Mercancías pierde el tren

Desde 2006, la pública ha visto evaporarse cerca del 70 por ciento de sus tráficos medidos en toneladas-kilómetro, situándose en mínimos históricos.

La situación de Renfe Mercancías hace tiempo que dejó de ser una anomalía coyuntural para convertirse en un problema estructural. Los resultados de 2025 no hacen más que confirmar una tendencia que se prolonga ya más de una década: déficit creciente, caída de los tráficos…

La filial de mercancías del operador público cerró el pasado ejercicio con unas pérdidas de 44,8 millones de euros, frente a los 32,2 millones del año anterior. Con este nuevo resultado negativo, la compañía acumula ya más de 510 millones de euros en números rojos desde 2013. De hecho, en este período solo logró cerrar un ejercicio con beneficios, en 2019, por ingresos extraordinarios.

Igual de preocupante que los resultados económicos es la evolución de la actividad. En 2025, Renfe Mercancías registró una caída del tráfico del 12,8 por ciento en toneladas-kilómetro. El dato es especialmente significativo porque se produce en un contexto de crecimiento del mercado, gracias al empuje de los privados. Según estadísticas oficiales, el conjunto del transporte ferroviario de mercancías en España aumentó un 15 por ciento en toneladas-kilómetro. Es decir, el mercado crece, pero la pública pierde tráfico. Y lo pierde a una velocidad preocupante. Desde 2006, Renfe Mercancías ha visto evaporarse cerca del 70 por ciento de sus tráficos medidos en toneladas-kilómetro, situándose en mínimos históricos. En paralelo, su cuota de mercado ha descendido hasta el 32 por ciento, frente al 68 por ciento que ya controlan los privados.

En este contexto, la posible alianza industrial con Medlog, filial logística del grupo MSC, se presenta como la una vía de salida para el operador público. La entrada de un socio con músculo financiero, experiencia logística internacional y acceso a grandes flujos de carga podría aportar el impulso que Renfe Mercancías necesita para frenar la hemorragia y reposicionarse en el mercado. Sin embargo, el proyecto sigue sin concretarse tras varios años de negociaciones. Y el tiempo, juega claramente en contra. Cada ejercicio perdido supone menos tráfico, menos masa crítica y más dificultad para revertir la tendencia.

Hace tiempo que en el sector sobrevuela una pregunta incómoda: si Renfe Mercancías no existiera hoy… ¿haría falta inventarla?