TRANSPORTE 4.0  | 

Un mono con metralleta

Si los gestores no saben de lo que tienen que gestionar, ni escuchan a los equipos de personas que tienen en la organización…

Resulta muy difícil hablar de transporte en estos días sin que nos vengan a la mente las espeluznantes fotografías, vídeos y testimonios del terrible accidente de Adamuz (Córdoba). Muchos, “demasiados”, víctimas mortales, heridos graves, excusas, relato, balones fuera, pseudo expertos opinando, postureo ante la prensa. Y algunos, “muy pocos”, transparencia, gasto en mantenimiento, asunción de responsabilidades.

Si intentamos analizar cómo hemos llegado a esta situación que podemos definir como caos institucional y de país, nos encontraremos con que se han tomado decisiones que a muchos del sector nos parecían poco adecuadas, precipitadas, arriesgadas y que el tiempo desgraciadamente nos ha dado la razón (el último maldito ejemplo es el del Iryo y el Alvia).

Cuando se produce un accidente, las causas pueden ser técnicas (en el caso ferroviario de la infraestructura o de los trenes), humanas, del entorno o climáticas (como las del reciente accidente de Rodalies en Barcelona) o sabotajes. Pero hay un factor adicional muy importante y que tiene grandísima influencia, la gestión.

La principal misión de un gestor (en el vértice de la pirámide está el presidente del Gobierno y por debajo el ministro del ramo y luego el resto del equipo) es poner los recursos (conocimiento, personas, económicos…) para mitigar los riesgos y evitar consecuencias indeseadas cuando se produce una circunstancia no deseada que puede llevar a un accidente. Si los gestores no saben de lo que tienen que gestionar, ni escuchan a los equipos de personas que tienen en la organización, a los que saben, y se dedican tan solo al relato, llegamos a situaciones como estas.

Suma y sigue, y de la precipitada prohibición de circular camiones por toda España porque va a nevar en algunas zonas, mejor no hablar. Es lo que puede pasar cuando a un mono le das una metralleta, empieza a disparar y “sálvese quien pueda”.

Juanma Martínez

jmmartinezmourin@gmail.com