Los precios de los fletes marítimos van a mantenerse en el mejor de los casos y a bajar en el más mejor de los casos
Con el 2025 en el tanatorio y con mucho cuidado de los operadores logísticos de no pasar por allí, no vaya a ser que les den un flyer…, los habitantes del norte (digamos los que pueden más) montan guardia a un 2026 que llega con alzas en todas las modalidades de la palabra vivienda, luz, agua, cesta de la compra, euribor/hipotecas, algunos pocos privilegiados salarios/pensiones, drogas legales, como tabaco y alcohol, y los habitantes del sur (digamos los que pueden menos) siguen con su guardia perenne. Y ambos bajan la guardia, con una dosis importante de escepticismo, hacia las bajadas de transporte público y nada más, o al menos que mi habitual ignorancia tenga constancia.
Ahora bien, las personas consumidoras finales (desenlace de la cadena logística) y fabricantes o importadores (inicio), deben tener en cuenta que, a pesar de las materias primas, navieros, armadores, canales de tránsito, combustibles, voracidad de grandes actores con falta de mala memoria, los precios de los fletes marítimos van a mantenerse en el mejor de los casos y a bajar en el más mejor de los casos. Vale, siempre puede llegar un “apretón de botón” de este/oeste y dejamos de jugar.
Pueden estar tranquilos, porque de eso ya se ocupan los transitarios, algo que, desde finales del siglo pasado a la época actual, les ha hecho merecedores del cariñoso adjetivo de tontos útiles. No importa las expectativas de sus clientes, ni los targets/prospect de sus proveedores, porque ellos siguen navegando a estima, pensando que siempre tienen razón y lo más odioso es que, casi siempre, la tienen. Son auténticos fajadores, incluso cuando esos clientes y potenciales clientes, cuyo tamaño en el actual mercado, es ya prácticamente irrelevante, hacen uso y abuso de dos palabras juntas que, en realidad, no funciona y que son ¡Ahora mismo!, cuan madres y padres con sus vástagos de tres o de sesenta y tres años.
“Las mujeres son como bolsitas de té. Nunca sabrás lo fuertes que son hasta que se sumergen agua caliente”. (Eleanor Roosevelt).
Miguel Rocher
mrocher@operinter.com
