El presidente de la Autoridad Portuaria, Gerardo Landaluce, sitúa la extensión de la instalación, bajo una inversión de 150 millones de euros, como motor estratégico del nuevo ciclo del enclave, en un contexto logístico condicionado por la política, la economía y la competencia.
El Puerto de Algeciras afronta un periodo de transformación marcado por la necesidad de adaptarse a un entorno logístico “especialmente intenso y complejo”. Así lo señaló esta mañana su presidente, Gerardo Landaluce, en una nutrida rueda de prensa al subrayar que la evolución de la actividad portuaria ya no depende solo de la oferta y la demanda, sino también de factores geopolíticos, económicos y regulatorios que inciden directamente en el Mediterráneo occidental y, de forma muy particular, en el Estrecho.

En ese escenario, la ampliación de la terminal TTI Algeciras emerge como una de las actuaciones clave del futuro inmediato. Landaluce explicó que la Autoridad Portuaria está trabajando “de forma muy intensa” en perfilar el nuevo acuerdo concesional que permitirá acometer una inversión estimada en torno a los 150 millones de euros. El objetivo, desde una perspectiva realista, es que la nueva zona esté plenamente operativa a finales de 2027, incorporando capacidad adicional y reforzando el posicionamiento del puerto en el tráfico internacional de contenedores.
Esta ampliación permitirá incrementar de manera significativa la capacidad de la terminal, con la incorporación de alrededor de medio millón de TEU adicionales, y se integra en una estrategia más amplia que prevé movilizar más de 1.000 millones de euros en inversión pública y privada durante los próximos cinco años. Para Landaluce, se trata de “una inversión emblemática” que no solo mejora la competitividad operativa, sino que consolida a Algeciras como puerto europeo de referencia en un mercado cada vez más disputado.
El objetivo es tener un acuerdo concesional en las próximas semanas, “cerrarlo antes de Semana Santa”, en una actuación que permitirá ampliar la terminal ferroportuaria de Isla Verde Exterior para “poder alargar la longitud” de los trenes de contenedores y cajas móviles hasta los 750 metros, según confirmó Landaluce a preguntas de Transporte XXI. Para ello, TTI Algeciras procederá al traslado de talleres y oficinas desde sus actuales emplazamientos.
El balance económico acompaña el esfuerzo inversor de los privados, junto a la Autoridad Portuaria, dentro de un plan que estima desarrollar proyectos por valor de 1.000 millones de euros en los próximos cinco años. La Autoridad Portuaria prevé cerrar el ejercicio con unos beneficios netos próximos a los 27 millones de euros, tras aplicar bonificaciones por valor de 18 millones para reforzar la competitividad de los tráficos. A ello se suma una década superando los 100 millones de toneladas, una cifra que, más allá del volumen, refleja estabilidad y consolidación.
En el ámbito del tráfico de contenedores, Algeciras mantiene la estabilidad, con un cambio progresivo en su estructura: menos peso del transbordo y mayor protagonismo de la importación y la exportación, especialmente de contenedores llenos. Esta evolución refuerza el vínculo del puerto con la economía productiva, con mercados como Estados Unidos, China y Marruecos, y con productos estratégicos como el aceite de oliva o la carga refrigerada.
La hoja de ruta incluye además inversiones relevantes en sostenibilidad, electrificación de muelles, accesibilidad ferroviaria y digitalización, con el objetivo de anticiparse a las exigencias europeas y reducir emisiones. Landaluce insistió en que la electrificación y la eficiencia energética serán determinantes para mantener la competitividad en un marco normativo cada vez más exigente.
Pese a los buenos datos, el presidente advirtió de los riesgos derivados de la inestabilidad internacional, las tensiones comerciales y el impacto del régimen europeo de comercio de emisiones, que puede provocar distorsiones y desvíos de tráfico hacia puertos no comunitarios. Frente a ello, defendió una respuesta coordinada y una visión a largo plazo.
Fondeadero
En relación con el fondeadero, Landaluce señaló que sigue siendo un elemento estratégico para el puerto y para la seguridad marítima en el Estrecho. La Autoridad Portuaria mantiene el seguimiento permanente de esta zona, clave en momentos de congestión internacional, y trabaja en su ordenación y gestión para garantizar un uso eficiente y seguro. El objetivo es preservar su competitividad y funcionalidad dentro del marco normativo vigente, en un contexto de creciente presión sobre los espacios marítimos y de aumento de las escalas asociadas a las rutas intercontinentales.
Con la ampliación de TTI Algeciras como uno de sus pilares y el fondeadero como apoyo esencial a la operativa marítima, el puerto encara el horizonte 2026-2030 con una estrategia basada en inversión, realismo y adaptación, decidida a reforzar su papel como nodo logístico intercontinental en el Estrecho.
