Todo lo que la geopolítica nos está regalando es por dinero
Había muchas más posibilidades que tu madre lanzase la zapatilla e hiciese diana, que los bravucones que habitan este planeta pulsen los botones, ergo al final les pasa lo del cuento (Pedro y El Lobo), donde la credibilidad se pierde de no usarla. Y se pierde, tanto en casa propia, como en la ajena. Claro que la obligación de los subordinados es obedecer, aunque te pueda costar la vida, algo que conllevan determinadas profesiones. Aunque no se puede desperdiciar la vida siguiendo a un loco, añadiendo que mucho peor que seguir a un loco, es seguir a alguien cuya estrategia es hacerse pasar por loco. El riesgo real llega de la mano de no saber lo que estás haciendo. Los dos primeros motivos de las decisiones agresivas o violentas, que en realidad se funden en uno solo es el dinero y el poder que este suele otorgar. La tercera es la infidelidad, sentimental o profesional. De eso hablaremos otro día, porque dentro de la cadena de suministro integral, de deslealtad, sabemos mucho. Lo que, sin duda alguna, no son razones son los ideales, ni la religión, porque los primeros se solucionan con el verbo, y en el caso de los segundos, ninguna de las conocidas permite quitar vidas, como mucho perderlas voluntariamente.
Estoy convencido de que todo lo que la geopolítica nos está regalando es por dinero, y que hay unas pocas personas (menos de diez) que mueven el mundo a su antojo. Sube el petróleo, ergo suben los fletes, se bloquean buques en estrechos y canales. Sube el riesgo por un conflicto bélico, añadiendo las primas de riesgo. Amenaza la falta de producto, se apresuran compras, en todos los tramos de la cadena, se “tira” de ahorros y se pasa al crédito, ergo las entidades financieras sonríen.
Suben los precios de compra, pues sube la recaudación de Impuestos y Aranceles. Y como el PVP se dispara, los tributos del consumidor final suben como los cohetes, para luego bajar como las plumas. La reforma del CAU se pone en marcha en breve, aunque esto no se toca. “Inteligencia militar es una contradicción de ambos términos” (Groucho Marx).
Miguel Rocher
mrocher@operinter.com