Logística Mediante  | 

De arte y ciencia

El principal desafío ya no es la falta de información, sino la capacidad de decidir

Septiembre tiene algo de comienzo de curso. Tras el verano, las empresas reactivan proyectos, revisan presupuestos, actualizan planes estratégicos y se fijan nuevos retos. Es un buen momento para preguntarse qué funciona, qué debe cambiar y dónde concentrar los esfuerzos para afrontar un entorno en transformación, competitivo y complejo.

Durante décadas, los profesionales de la logística hemos perseguido un mismo objetivo, disponer de más información para tomar mejores decisiones. Y lo hemos conseguido. Hoy contamos con sistemas capaces de mostrarnos en tiempo real dónde se encuentra una mercancía, qué stock está disponible, qué ruta presenta riesgos o cómo evolucionan los niveles de servicio. Sin embargo, cada vez tengo más la sensación de que el principal desafío ya no es la falta de información, sino la capacidad de decidir.

Las cadenas de suministro operan en un contexto marcado por la volatilidad geopolítica, los cambios regulatorios, los fenómenos climáticos y unas expectativas de clientes que no dejan de crecer, entre otros factores. Paradójicamente, mientras la tecnología nos permite conocer más que nunca lo que sucede, muchas organizaciones siguen reaccionando con lentitud ante los acontecimientos. Quizá porque resolver el problema de la información no significa haber resuelto el problema de la buena decisión. Ya no consiste únicamente en disponer de la mejor tecnología o del mayor volumen de información. Consiste en transformar ese conocimiento en decisiones ágiles y coordinadas. Porque una alerta no evita una crisis. Un cuadro de mando no resuelve un problema. Y un algoritmo, por sofisticado que sea, no sustituye la capacidad de actuar.

La logística siempre ha sido una combinación de ciencia y arte. Ciencia para planificar, analizar y optimizar. Arte para interpretar la realidad, adaptarse a lo inesperado y tomar buenas decisiones. Hoy seguimos necesitando ambas, porque en un mundo donde los datos son cada vez más accesibles, la ventaja competitiva ya no residirá en saber más, sino en interpretar mejor y actuar antes.

Ana González

cel@cel-logistica.org