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DeCA

Reaprender a transportar en la era digital

Desde este mes de octubre, el documento de control administrativo del transporte de mercancías por carretera (DeCA) debe ser electrónico en los servicios donde resulte exigible. Podemos pensar que el DeCA abre una nueva etapa modesta, si atendemos sólo a su alcance inicial, ya que digitaliza un documento básico dentro del marco español de transporte. Es un comienzo, cierto, pero es importante que nos preguntemos qué vamos a aprender a hacer con él.

Este octubre coincide también con la publicación en castellano del libro “Sobre la igualdad de todas las cosas”, del físico Carlo Rovelli, que explora cómo comprendemos la realidad a través de sus relaciones. El libro nos ofrece una comparación sugerente: conocer sólo las reglas del ajedrez deja mucho por aprender sobre el juego mismo. Saber cómo se mueven las piezas sólo permite empezar. Comprender una posición, anticipar consecuencias y decidir una jugada exige un conocimiento que se construye jugando, más allá de los conceptos básicos.

En el transporte, disponer de un documento digital nos permite cumplir una obligación. Aprovecharlo para transportar mejor requiere atención, intención y compromiso de colaboración para que la información contribuya a coordinar la operación. El documento puede estar correctamente generado y en funcionamiento, pero ello no garantiza la robustez de la cadena de suministro, y puede que el mundo operacional siga en modo frágil: acumulando esperas, errores o descoordinación. Por ello, la digitalización sólo empieza a adquirir valor operativo cuando ayuda a reducir esas dificultades.

Una de las tesis que plantea Rovelli es que el saber práctico tiene valor propio y merece su espacio. En logística, ese conocimiento está en quienes contratan, planifican, conducen, cargan y reciben, y no tiene por qué chocar con lo que la digitalización les puede ofrecer. Incorporarlo al diseño de los procesos digitales será fundamental para que las herramientas respondan a necesidades reales. Este primer paso ofrece una ocasión para revisar procesos y hacerlos más sencillos, coordinados y adaptados a la operación.

La digitalización permite ampliar el intercambio de información entre los participantes de la cadena. La reflexión de Rovelli invita a preguntarnos cómo aprovechar ese intercambio en la práctica: ¿cómo conseguiremos que la información administrativa resulte útil dentro de la operación? ¿Quién corrige una equivocación? ¿Llega el documento al conductor cuando lo necesita? ¿Estamos ahorrando trabajo o trasladándolo a otro participante de la cadena?

El DeCA es un primer paso que nos conecta con una ambición logística de mejora continua. Su implantación nos ofrece una oportunidad para observar cómo trabajamos y detectar qué conviene simplificar, cambiar o simplemente mantener. Cumplir la nueva exigencia será la primera tarea. Después vendrá el aprendizaje que transforme la información disponible en decisiones útiles y relaciones más fluidas.

Con Rovelli de fondo, este avance abre una nueva práctica. Es indispensable que este paso sirva para convertir el cumplimiento documental digital en una mejora efectiva de la gestión del transporte. El valor de la digitalización crecerá con nuestra capacidad de utilizarla de manera operativa.

Jordi Espín

jespin@transprime.es