Las demoras se van a pagar religiosamente, sí o sí, porque La Haya-Visby otorga la razón a la parte que, legalmente, las percibe
Parece difícil que algún punto de la cadena de suministro global pueda afectar al PVP y de paso al IPC, es decir a inflación, que tanto le preocupa a la Administración, tanto como que partieron el dato en dos opciones, añadiendo y quitando datos de productos y servicios. Si fuera sobre el precio del producto import-export sería obvio. Sin embargo, me refiero a gastos que los administrados no incluimos en los escandallos porque ni se les espera, ni deberían llegar.
Y entrando en que nos llegan las mercancías en nuestros contenedores, con los costes perfectamente contemplados desde origen hasta destino, incluso seguros de cambio, por si no coincidimos con el tipo de moneda, pues bien, de improviso y en silencio, aparece el mal tiempo, las huelgas, los finales de viaje, los malditos accidentes, la aventura marítima, las revisiones, controles y la saturación por los picos naturales de trabajo, de los puntos designados y autorizados para ello, cuyos medios no son capaces para abastecer a todos y a la vez, en el día uno, dos y tres, habida cuenta de que los días, que restan de la semana son valle, muy valle.
Por descontado, todos estos inconvenientes son realistas, además de previsibles y sería un iluso e ingenuo idealista que viviría desconectado del mundo en el que vivimos. Cuestión bien distinta es la surrealista realidad que no es otra que el impacto directo que tienen en la carga estos retrasos en disponer de la mercancía, por supuesto, sin referirme al lucro cesante, derivado de los compromisos comerciales que cada uno ha adquirido con sus clientes B2B o B2C, igual da, porque tampoco hay un seguro a una tasa razonable que los cubra, sino que me refiero al daño emergente que sufre un contenedor cada día que trascurre, fuera de los libres concedidos. En síntesis, las demoras que ya puede ocurrir todo lo que he descrito, que por razonable que sea, se van a pagar religiosamente, sí o sí, porque La Haya-Visby otorga la razón a la parte que, legalmente, las percibe. “Quien mira fuera sueña, porque aquello a lo que te resistes persiste y quien mira dentro despierta” (Carl Jung).
Miguel Rocher
mrocher@operinter.com