La toxicidad en el núcleo de la cadena de suministro se llama blank sailing, slow steaming, shipper of choice… Y mucho cuidado con olvidarse del conductor
Vengo de ofrecer una presentación en la II Conferencia Anual de Cargadores, organizada por Spanish Shippers’ Council – Transprime y ACE Cargadores, con el Port de Barcelona como anfitrión. Para introducir el debate, usé una frase atribuida a Anacarsis: “Hay tres tipos de personas, los vivos, los muertos, y los que están en el mar”. Es decir, no sabemos lo que pasa en el mar… pero lo sentimos.
Lo sentimos cuando la naviera se marca un blank sailing para optimizar espacios en bodega, o sea, que se salta la parada cual “pesero” (minibus) mexicano que quiere adelantar al que va delante para quitarle pasajeros.
Lo sentimos cuando la naviera baja la velocidad para ahorrar combustible, y una rotación de 29 días se convierte en 86, o más. La técnica se llama slow steaming.
Lo sentimos cuando la naviera prefiere a un cliente que paga mejor, o paga más, sobre el pequeño importador. A eso lo llaman shipper of choice.
¿Se imaginan que una empresa de transporte por carretera se comportara así? ¿Que un conductor tomara decisiones unilaterales que afecten a los inventarios, los plazos de entrega, los planes de producción, los costes logísticos totales, la competitividad, los márgenes de beneficio… del cargador?
Pues no, eso no pasa. De hecho, lo que sí pasa es que decisiones unilaterales de los cargadores afectan a los escuálidos márgenes de los transportistas: tiempos de espera, pagos atrasados, coartadas para penalizar…
Por eso, yo defiendo: no a la toxicidad de la cadena que imponen las navieras, y no a las malas prácticas de cargadores hacia los transportistas. La solución se llama Certificación de Cargador Responsable. Pídanla en su Transprime más cercana.
Javier Miranda Descalzo
javier.miranda@grupoxxi.com