Revolera  | 

¿Gato encerrado?

Es motivo de satisfacción y alivio ver que, por fin, Bruselas ha dado luz verde a un marco regulatorio armonizado

La entrada en vigor del Paquete de Movilidad sigue trayendo cola. La comisaria europea de Transportes, la rumana Adina Valean, para muchos en demasiada “sintonía” con los intereses de los países de Europa Oriental, quiere poner en cuestión una significativa parte del texto. Para ello, ha invocado que dos de sus normas no tienen, como es obligatorio, el correspondiente informe de impacto, pues no formaba parte de la propuesta inicial de la Comisión.

Es cierto y Valean está en su derecho, casi es su obligación, pero no puede evitar que desde otros países de la UE, los transportistas sospechen que hay “gato encerrado” y que con este ardid y la “fiebre anti-CO2”, que todo lo justifica, se esté emprendiendo una cruzada contra el Mobility Package, cuajado tras intensos años de negociaciones. No es razonable pensar que los sectores de países como Bulgaria, Lituania o Rumania no hagan todo lo que legitimamente esté en su mano para defender sus intereses. Sin embargo, veo muy difícil que los informes de impacto que está preparando la cámara que preside Von der Leyen, por muy sesudos que puedan ser, tengan capacidad para desmoronar el complejo consenso alcanzado en el Consejo y en el Parlamento Europeo.

El revuelo formado puede generar alboroto o sembrar incertidumbre, pero resultaría muy complicado que lograse dar cabida a un mínimo cambio del texto, ni de un solo punto o coma, tras la ingente y longeva negociación que ha entrañado este paquete legislativo. Sería una auténtica locura y supondría dinamitar un edificio cuyos cimientos, pilares y vigas han costado tanto esfuerzo y tiempo engarzar.

Creo que este texto regirá las decisiones de expansión, inversión y contratación empresarial durante la próxima década y habrá que cumplirlo, guste más o menos a unos u otros. Es motivo de satisfacción y alivio ver que, por fin, Bruselas ha dado luz verde a un marco regulatorio armonizado -aún con sus sombras-, que aporta el marco jurídico a las empresas, en complejos temas como el desplazamiento de los trabajadores y el transporte bilateral.

En brevísima síntesis, el texto favorece que el tamaño de las flotas de cada país sea proporcional a su capacidad exportadora/importadora. Una regulación equilibrada, que ha venido para quedarse.

Ramón Valdivia

rvaldivia@astic.net