Es mucho más laborioso contratar a gente joven con un buen nivel de formación, además de ofrecerle un futuro profesional
Corrían mediados de los setenta, cuando ya andaba por estos lares como empleado en la categoría profesional, fuera de convenio, de “corre, ve y dile”, habiendo sido contratado en un agencia de aduanas en la que mi antecesor había sido “fichado” por una transitaria que se dedicaba al transporte de grupaje terrestre y que le había ofrecido una relevante mejora salarial. Transcurrido el primer cuarto del siglo veintiuno, la situación al respecto, lejos de mejorar, ha ido a peor. Es el sector de la logística, en todas sus vertientes. Haciendo un acto de fe, más que de reflexión, inclinaría la cabeza por las posiciones de alta dirección, no más allá. Por supuesto que es mucho más laborioso contratar a gente joven con un buen nivel de formación académica teórica e invertir tiempo y recursos en su formación práctica, además de ofrecerle un futuro profesional con oportunidades con una retribución espiritual y material acorde a su aptitud y con especial hincapié en su actitud. Claro está que la juventud actual (25/35) no tiene, ni ha vivido, las inquietudes o necesidades que las de sus dos generaciones precedentes. También es cierto, que no es justo generalizar, porque también convive la pluralidad con lo singular, haciendo lo ordinario más ordinario y menos extraordinario.
Tirar de la vil moneda para cubrir un puesto, o carencia de fondo de comercio, es tan poco ético e inteligente como perfectamente lícito. Si bien hay que tener en cuenta que aquella persona que dice tener un fondo de comercio y es verdad, mañana se irá por las mismas razones, y si es un “vividor”, acabarás tirando dinero a la basura, y en ambos casos será el mismo resultado. Sinceramente, si este es el futuro profesional que le deparan los años venideros a los transitarios, en el que los costes van al alza y los márgenes, ergo los ingresos, van a la baja, las navieras se quedarán con la carga, que les pertenece, al igual que los transportistas con el resto en tierra. Parece que la administración no se quedaría con las operaciones aduaneras. “La pereza tiene ventaja sobre los demás vicios, y es que no exige nada” (William Shakespeare).
Miguel Rocher
mrocher@operinter.com