Octubre, mes digital de la carretera
Bruselas avanza hacia un modelo en el que la información logística sea completamente digital y accesible a través de plataformas interoperables.
Bruselas avanza hacia un modelo en el que la información logística sea completamente digital y accesible a través de plataformas interoperables.
El gasóleo sigue siendo el principal combustible del transporte europeo y, por extensión, de buena parte de la cadena logística.
Desde 2006, la pública ha visto evaporarse cerca del 70 por ciento de sus tráficos medidos en toneladas-kilómetro, situándose en mínimos históricos.
La guerra en Oriente Medio demuestra hasta qué punto el comercio mundial descansa sobre equilibrios extremadamente frágiles.
Los planes de formación subvencionada, los programas específicos de incorporación y las campañas de visibilidad no pueden quedarse en declaraciones cada 8 de marzo.
Europa necesita ambición climática, pero también realismo industrial.
El déficit de profesionales se ha convertido en el principal quebradero de cabeza del sector y, probablemente, en su mayor riesgo estratégico.
Las operaciones corporativas registradas en 2025 confirman un secreto a voces: el transporte sigue siendo atractivo para inversores industriales y financieros.
Comprar se ha vuelto demasiado fácil; devolver, aún más.
El mapa portuario europeo se está reescribiendo, y no habrá sitio para todos en primera línea.
Pocos sectores reflejan con tanta precisión el pulso de la economía como el transporte de mercancías.
El comercio internacional ya no se entiende como antes.
El objetivo de los ‘ecobonos’ es claro y necesario, pero para que funcionen, es imprescindible que el dinero llegue a las empresas que utilizan los servicios subvencionables.
Desde 2024, los buques que tocan puertos europeos pagan por sus emisiones de CO2.
El Plan de Acción Nacional para la Descarbonización del Transporte Marítimo es un gesto es relevante, pero el volumen no lo es tanto.
Si se pretende que la transición sea real y no retórica, hay que medir los pasos, diseñar incentivos, coordinar esfuerzos internacionales y, sobre todo, dialogar con el sector.
Si Bruselas reclama neutralidad climática en 2050 y una reducción del 45 por ciento en las emisiones de los nuevos camiones en 2030, el margen ya no es teórico.
La descarbonización, la digitalización y la mejora de la eficiencia energética son exigencias inaplazables, y la Ley de Movilidad Sostenible busca ordenar esa transición.
Europa necesita marcos regulatorios estables, incentivos claros a la innovación y la capacidad de rectificar cuando las decisiones iniciales se demuestran limitadas.
La seguridad no es un tema exclusivo de las fuerzas del orden: es un factor de competitividad y reputación para todo el sector.
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